En muchas ocasiones mantener una relación duradera se ve afectada por algunos conflictos y discusiones, por ello, te compartimos algunas reglas básicas a seguir para mejorar el amorío con tu pareja.

Busca un ambiente positivo 

Crea el entorno adecuado para que cuando ocurra un conflicto, no sea abrumador. Para ello, ambos deben responder con regularidad de una manera positiva. Todos anhelamos amar y ser amados, ser vistos, oídos y sentirnos considerados e importantes.

Estos anhelos son pequeñas llamadas de atención: esos momentos cotidianos cuando compartimos un pensamiento, una observación, un “te amo”, es cuando esperamos que nuestra pareja responda con una carcajada, un abrazo o un gesto amable.

Las parejas cuyas interacciones están llenas de este tipo de intercambios positivos, preparan a lo largo del tiempo, una atmósfera creativa en lugar de destructiva para cuando surgen estos conflictos inevitables, pues con ellas han logrado el ambiente adecuado para que el conflicto en sí, sea positivo.

Evita comportamientos destructivos que solo empeoren las cosas

Los comportamientos en una pelea, como ignorar a tu pareja, no dejarle hablar, guardar silencio, tener secretos o excluirle, son perjudiciales para ustedes y su relación.

La desvinculación es la pretensión de la participación, el momento en el que “estás” sin estarlo, únicamente escuchas a medias y discutes a ciegas, sin estar consciente de ti, de tus verdaderos anhelos y sentimientos.

Si todo lo que discutes es sobre política o deportes, o si estás gritando por cosas superficiales que no llegan al núcleo de la relación, entonces no estás ayudando a solucionar el conflicto.

Criticar, mostrar desprecio, estar a la defensiva y alejarse, son el resultado de haber creado compromisos negativos y esto puede destruir una relación.

No culpes en exceso

Tal vez no comuniques lo que quieres activamente a tu pareja, no establezcas límites, o solo te quejes en lugar de actuar de manera constructiva. O tal vez es tu pareja quien está actuando de alguna (¡o todas!) estas maneras.

No importa quién provoque la discusión, ambos son parte de la relación, y pase lo que pase en esa relación, ambos tienen una parte de responsabilidad en ella.

Así que cuando te encuentres culpando a tu pareja, recuerda que el porcentaje más alto de culpa que puedes asignar es del 50%. Están juntos en esto y si quieres resolverlo, tendrás que compartir la culpa.

Tu felicidad es propia, no responsabilidad de tu pareja

No es responsabilidad de tu pareja hacerte feliz. Solo tu eres capaz de eso, aunque, por supuesto, debemos apoyar a nuestros compañeros de vida. Si quieres algo diferente, depende de ti hacer que suceda.

¿Qué es lo que realmente quieres? Pelear, culpar y quejarse no es lo que necesitas para cambiar las cosas y hacerte feliz. Recuerda siempre lo siguiente: te llevó años convertirte en lo que eres y tal vez más años para que tu relación se desarrollara; por lo tanto, no es realista esperar que el cambio ocurra inmediatamente.

El progreso se hace gracias a la persistencia y las prioridades. Compartan continuamente sus anhelos y comprométanse plena y responsablemente para desarrollar más claridad y comprensión entre los dos.

Reconoce cuando tu pareja dice algo que es cierto

Con demasiada frecuencia, las peleas se enardecen debido a la gran cantidad de verdad que se dice en ambos lados, pero ni tu ni tu pareja reconocen esa verdad.

De hecho, terminarán con muchas peleas cuando una persona reconozca la verdad de lo que el otro está diciendo, porque la verdad es a menudo la razón por lo que la persona está peleando.

Reconoce cada vez que tu pareja diga algo que sea cierto, incluso cuando sientas que está enloqueciendo. Aceptar la verdad puede acabar con el obstáculo de una discusión. Por la misma razón, es muy bueno admitir cuando te equivoques.

Una increíble cantidad de buena voluntad se puede ganar al reconocer la verdad y tener la disposición de perder una pelea, que muchas veces puede significar ganar la relación. Por cierto, no olvides que estas peleas de pareja son totalmente normales y saludables.

No discutas por discutir

Muy a menudo discutimos defensivamente sobre cosas tontas o de maneras contraproducentes. Nos estancamos en discusiones tipo “quién dijo qué” o debates sin sentido sobre cualquier pequeñez.

Esta regla requiere que tengan discusiones en las que deseen conseguir algo más que pelear o contradecirse. Reconoce lo que quieras y deseas, y exprésalo de una manera plena, calmada, responsable y muchas veces, vulnerable.

El punto es que, si se van a envolver en una discusión, procuren que ésta tenga un propósito.

Concede a tu pareja el beneficio de la duda

Nadie siempre discutirá perfectamente. Un lado puede dañar al otro. Generalmente, actuamos de una forma muy grosera cuando ya estamos completamente comprometidos (o casados).

Esto significa que asumir la buena voluntad es absolutamente, una necesidad, así como también una habilidad que hay que aprender.

Tienes que asumir conscientemente la buena voluntad y buscar lo positivo en tu pareja y su relación, en lugar de asumir que tu pareja no tiene las cualidades que siempre has querido o necesitado.

Suponer siempre la mala voluntad de la otra parte, escudriñando lo que tu pareja está haciendo mal, cómo no te aprecia, o, peor aún, cómo está tratando de sabotearte, te hará perder el enfoque en las cosas buenas que tu pareja esté haciendo por ti y percibir negatividad que (seguramente) no existe entre ustedes.

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