Es común que los niños en su etapa de aprendizaje copien actitudes o acciones que otros hacen y no todas son buenas, hoy te damos algunos ejemplos de cómo evitar estos malos hábitos en tus hijos.

Morderse las uñas

Esto abarca cualquier otro hábito que realice cuando se sienta nervioso, como tirarse del cabello, mordisquearse los labios o volver a chuparse el pulgar. Y es que muchas situaciones, incluyendo volver a la escuela, puede provocar mucha ansiedad en algunos niños.

Si tu hijo parece estresado o siente ansiedad, no te limites a decirle no te preocupes, está bien. La propuesta es dejarlos hablar y después ayudarle a encontrar soluciones positivas y otras opciones para manejar su ansiedad.

Adicción a la tecnología

Muchas escuelas promueven la adicción a iPads, celulares y Tablets desde que los niños son pequeños y no solo promueven en el salón de clases, sino que también permiten que consulten sus Gadgets durante el almuerzo y el recreo, al grado que se convierte en el único entretenimiento de los niños durante sus tiempos libres.

Suma los videojuegos o la televisión en casa y confirmarás que pasan la mayor parte del día pegados a una pantalla. Por suerte, la solución es sencilla aunque no indolora: desconéctalos… O al menos ponles algunos límites. No tienes por qué permitir que tu hijo lleve sus Gadgets a la escuela y puedes determinar por cuánto tiempo pueden usarlos en casa.

Abusar de la comida chatarra

En casa les sirves alimentos saludables, pero en la escuela nadie los detiene si desean comer papas fritas y dulces. En los kioskos escolares suele venderse todo tipo de comida chatarra, lo cual anula los hábitos saludables que les propones en casa.

Cuando la comida está al alcance de los niños, pueden desarrollar el mal hábito de tomar malas decisiones nutricionales, y después se quejarán de que no haya papas fritas en casa. Por desgracia, no puedes controlar lo que se vende en el kiosko escolar o lo que lleven otros niños, así que lo mejor es ignorar sus quejas y continuar ofreciendo únicamente alimentos saludables en casa.

Tómalo como una oportunidad para platicar sobre la importancia de tomar buenas decisiones alimenticias.

Decir groserías

Es poco común el niño que no aprende palabras coloridas en la escuela, pero el que sea una fase normal en su desarrollo no significa que tengas que aguantarlo y que no haya formas de detenerlo. Decir groserías es un problema que se resuelve mejor en el momento en que ocurre.

Conserva la calma, pregúntale dónde escuchó la palabra, si sabe lo que significa y por qué la está usando. Una vez que escuches su explicación, ayúdale a idear una forma distinta de expresar lo que está sintiendo. En definitiva no recurras a castigos ancestrales como lavarles la boca con jabón, pues ese tipo de correctivo solo lo llevará al resentimiento y a que diga palabrotas con más frecuencia.

Decir bromas racistas

Los niños aprenden reglas sociales en la escuela, pero muchas veces no son aquellas que tú querrías y pueden traducirse en conductas sexistas, clasistas o racistas. Aunque tu primera reacción puede ser de enojo o decepción, no lo regañes y úsalo como una oportunidad para hablar sobre los valores que hay en la familia y cuál es la conducta socialmente apropiada.

Explica cómo sus palabras pueden lastimar a otros y enfatiza los mensajes clave que quieres comunicar: aquellos que reiteren valores y el respeto a las diferencias. Y, añade, determina una consecuencia lógica si vuelve a ocurrir, como no pasar tiempo con sus amigos o quitarle sus videojuegos por un tiempo.

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