Ahorrar es una costumbre que siempre debemos tener. Ese dinero puede convertirse en el inicio de algo más grande: una inversión. Sí, además de tener cierta cantidad guardada, también debemos pensar en cómo una parte de nuestro ingreso puede trabajar para nosotros convirtiéndolo en algo productivo.

Sin embargo, el mundo de las inversiones parece algo lejano y exclusivo de los hombres de negocios. Afortunadamente no es así, cualquiera puede poner a trabajar su dinero, sólo hay que buscar cómo hacerlo.

Dos consejos iniciales

Los hombres de negocios más experimentados aconsejan lo siguiente:

El inversionista debe conocer la industria o sector en donde va a colocar su dinero, pues de esta forma es más fácil que se involucre en el negocio.

Si no se conoce la industria, se debe empezar con una pequeña cantidad. De esta manera no se arriesga todo el capital e inicia un proceso de aprendizaje sobre el mundo de las inversiones.

¿En qué se puede invertir?

Negocio propio. Puede ser un restaurante, una estética o un taller de servicio para computadoras.

Fondos de inversión. Este tipo de instrumentos se adquieren entre varios inversionistas.

Acciones. Se puede colocar cierta cantidad de dinero en una startup o empresa que inicia.

Objetos de valor. El mercado de compra y venta de antigüedades y objetos de colección ofrece buenas oportunidades.

Cuentas de ahorro. Es un instrumento seguro que ofrece rendimientos pequeños, es ideal para las personas que no quieren correr grandes riesgos.

Bienes raíces. Es un clásico, pero muy seguro porque los inmuebles siempre tienden a incrementar su valor.

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